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TEMA: ALANIS-CAZALLA 3 de Noviembre

Re:ALANIS-CAZALLA 3 de Noviembre 7 años 1 semana antes #1801

  • myanes
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Compañeros Batolitos;

trás casi una semana de incertidumbre conseguimos realizar esaa ruta prevista para este pasado sábado. La semana se ha desarrollado con un continuo ir y venir de correos entre los organizadores y algunos de los miembros de la Junta Directiva, con el lógico propósito de llevar a cabo la ruta en unas condiciones de seguridad que nos permitiesen disfrutar de la misma sin tener que soportar ningún sobresalto (las previsiones eran de fuertes lluvias, se veían sobre el mapa del tiempo (?) y justo en la zona de Alanís, posibilidades de tormentas, se preveía que el arroyo Borbollón podía ir crecido de aguas y, para colmo de alertas, corrió una falsa alarma de que, en esa misma zona, se iba a celebrar una montería). A todos estos inconvenientes, se le buscó su correspondiente alternativa: las posibilidades de tormentas habían desaparecido, la lluvia, ya sabemos que este grupo ha demostrado ser capaz de capotearla en extremas condiciones, si el arroyo nos lo encontrábamos crecido, habíamos buscado un carril que nos serviría como vía de escape que nos llevaría a medía ladera y desde allí accederíamos al Cordel de las Merinas y, a la vez, evitábamos la zona de la montería.

Pués bien, salvados todos estos obstáculos, pudimos disfrutar de un día típicamente otoñal y de una ruta digna de ser tenida en cuenta como una de esas rutas que quedan grabadas en nuestra memoria. Nos acompañó parte del recorrido una suave y muy soportable lluvia y, en contadas ocasiones, se nos vino encima un aguacero de mayor intensidad. El campo, trás las últimas lluvias, se nos mostró con un colorido que nos alegró la vista durante toda la jornada. La hospitalidad de nuestro amigo Cayetano, hizo que disfrutásemos de una más que agradable comida en el porche de su cortijo, degustando unas setas recogidas y cocinadas por él mismo y de un repertorio de vinos , entremeses y chocolates aportados por cada uno de los asistentes . El final de ruta lo celebramos en el bar La Gallina, ya en Cazalla, disfrutando de unos merecidos cafés, cola cao e infusiones, acompañados en esta ocasión de un surtido navideño elaborado en Cazalla y de unas castañas asadas que nuestro Espejo tuvo a bien encargar a un paisano, para más detalles apodado "El Somi", que las estaba tostando junto al bar.

Pués bien, Batolitos, todo esto fué posible gracias al bien hacer de nuestros compañeros Quintina y Alfonso en particular, y a las buenas predisposiciones de cuantos decidimos aventurarnos a disfrutar de nuestra Sierra Morena sevillana en general.

Un abrazo y gracias a todos.

Manolo YS
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CRÓNICA ALANIS-CAZALLA 3 de Noviembre 7 años 1 semana antes #1800

  • Manolo Rodriguez
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Estimados compañeros.

Los previos a esta ruta han sido de gran incertidumbre. Las previsiones del tiempo eran desalentadoras. Fuertes lluvias, con posible aparato eléctrico.

Alfonso, promotor y guía de la ruta, mostraba sus recelos, dudando sobre si suspenderla o no. Por si fuera poco, parte del camino discurre por el cáuce de un arroyo, normalmente seco o con poca agua, pero en el que habíamos visto en anteriores ocasiones señales de que en epocas lluviosas podía llevar tal cantidad de agua que hiciera imposible o peligroso circular por el.

Al final nos animamos a realizar la ruta, advirtiendo previamente de que podría ser incómoda, o incluso suspendida una vez en el punto de comienzo, si la lluvia era demasiado intensa.

El sábado por la mañana nos encontramos 8 batolitos en la escalera de Santa Justa. Emprendimos el camino hasta Cazalla, donde desayunamos y recogimos a Quintina que había dejado su coche allí para que sirviera para llevar a los conductores a Alanis a recoger los coches, una vez terminada la ruta.

En Alanís, nos reunimos con Fernando, vecino de esta población, que nos acompañaba por primera vez y, una vez convenientemente pertrechados, los diez comenzamos a andar.

La verdad es que el clima se nos presentaba benébolo. Temperatura primaveral, no llovía y el cielo nublado dando un color triste al paisaje, que mostraba un inusitado color verde gracias a las lluvias de los días anteriores.

El camino discurre entre praderas, que poco a poco se van trocando en una dehesa por la que correteaban piaras de cerdos ibéricos, proyectos de excelentes embutidos. Es un cómodo carril que presenta suaves cuestas de subidas y bajadas, verdadero espectáculo para los sentidos.

Tras flanquear una cerca, que permanecía abierta gracias a las gestión de Quintina, llegamos a la Cuesta de los Asperones (Esperones dicen los del lugar) que toma el nombre de la presencia de esta roca usada antiguamente para la confección de ruedas y útiles de afilar, así como producto de limpieza de enseres de cocina, en forma de polvo abrasivo en conjunción con los estropajos de esparto. Hoy se usan los Scott-brite y las esponjillas Nanex.

Pronto llegamos a las ruinas de un cortijo, especialmente evocadoras para nuestra amiga Quintina, porque en el discurrieron muchos dias de su infancia.

A poca distancia de este cortijo, llegaba un punto en el que habría que tomar decision sobre nuestro camino. En un principio habíamos descartado pasar por el arroyo del Borbollón, tomando un carril alternativo, pues nos habían dicho que en una finca colindante se celebraba una cacería, y no queríamos terminar flotando en el agua como patitos del tiro al blanco de una barraca de feria, pero al última hora, nos comunicaron que se había suspendido, por lo que descartamos ese impedimento.

Quedaba lo mas temido inicialmente. Que el arroyo llevara tal cantidad de agua que hiciera dificil, incluso peligroso, transitar por su cáuce. Para sorpresa nuestra, el arroyo se encontraba seco, aunque con señales de que en días anteriores circuló el água. Como la lluvia que empezaba a caer no tenía trazas de llegar a ser fuerte, decidimos hacer la ruta original, cosa de la que nos alegramos mucho, pues el camino es muy bonito, discurriendo por un profundo valle flanqueado por una densa vegetación entre la que pudimos ver unos magníficos ejemplares de quejigos.

A lo largo del camino pudimos ver que tendríamos que haber vadeado varias veces el arroyo, incluso en un punto no nos habría quedado mas remedio que andar por el agua, pues lo empinado de los márgenes, y lo espeso de la vegetación, nos habrían impedido andar por la orilla. Afortunadamente no había agua, por lo que no tuvimos ningún problema.

En la parte final del arroyo vimos una construcción de piedra en forma circular, que pensamos que pudiera ser un horno de cal, y también localizamos un punto en el que en otras ocasiones habíamos visto brotar un fuerte caño agua entre las rocas, y que en ese momento se encontraba totalmente seco a cáusa de la seguía del verano.

Llegamos al cordel de Las Merinas, tras atravesar las vias del tren, junto a unas casetillas ferroviarias abandonadas, tras lo cual entramos en la finca de Cayetano, amigo de Quintina.

Cayetano se dedica a la cria de ovejas. Es un peculiar personaje ya conocido por algunos miembros de El Batolito de anteriores ocasiones. De mente agil, y agudo sentido del humor, es un verdadero placer oirlo contando anécdota. Es un gran conocedor de la Sierra Norte y sus personas, sabiendo al detalle la vida y milagros de casi todos los habitantes de la zona, lo que le convierte en cronista oficioso del lugar.

Al mismo tiempo es persona amable y servicial, dispuesto a recibir a los que se acerquen. Nos llevó a su cortijo, donde nos ofreció unas refrescantes cervezas, acompañadas con un rico guiso de setas recogidas por el mismo. Nos dijo que las comiéramos sin miedo, que el día anterior se las había dado a probar a su suegro, sin que hubieran aparecido síntomas de que fueran tóxicas.

Tras comer en el porche del cortijo, deleitándonos con unas botellas de tinto y lambrusco, así como con el contenido de una bota de vino de pitarra, mientras pasamos un buen rato de charla, reemprendimos el camino. Fernando y yo marchamos por un atajo, con la intención de explorarlo por si fuera viable para otra ocasión. El resto de compañeros marcharon por otro camino mas largo, pero conocido. Esto me imposibilitó vivir la experiencia del cruce del Arroyo Castillejo, que venía crecido, y que se solventó con la costrucción de un puente de emergencia elaborado con traviesas de ferrocarril, verdadera obra de ingeniería batolítica.

Nos reencontramos en el comienzo de la cuesta que nos llevaría a rodear la cartuja de Cazalla, acometiendo a continuación el último tramo de la ruta que atraviesa un pequeño pero bonito castañar.

Llegamos a Cazalla cuando empeaba a notarse la cercanía del oscurecer. En el bar Gallina nos tomamos un reconfortante colacao (Empieza a ser una institución) acompañado por unos dulces preludio de la navidad y unas castañas asadas.

Tras esperar a que se recogieran los coches que estaban en cazalla, dimos por finalizada esta ruta, volviendo a casa.

Queda como reflexión, que a veces conviene arriesgarse cuando hay dudas sobre si una ruta pueda tener algún tipo de inconveniente.

En esta ocasión planeaba sobre nuestras cabezas la posibilidad de tormentas con rayos y truenos. Diluvios émulos del sufrido por la humanidad en época de Noe. Arroyos de aguas bravías y desbordadas todo ello mientras silvaban a nuestro alrededor las balas de una cercana cacería. Al final todo quedó reducido a una debil lluvia que nos acompañó en una parte del recorrido, y que sirvió para realzar la belleza de estos primeros días de otoño.

Magnífico día. Magnífica ruta, todo ello realzado por presencia de los compañeros.

Gracias a ellos, a Alfonso y Quintina, los organizadores de la ruta, que sufrieron la desazón de la incertidumbre y a Cayetano, que nos sorprendió con esa inesperada y hospitalaria recepción a la mitad de la ruta.

Manolo Rodríguez.
Última Edición: 7 años 1 semana antes por Manolo Rodriguez.
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ALANIS-CAZALLA 3 de Noviembre 7 años 1 semana antes #1796

  • Manolo Rodriguez
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Hola, Compañeros.

Esta ruta es una novedad que hace algún tiempo nos mostró la compañera Quintina. Para ella tiene un significado especial, porque discurre por lugares que guardan recuerdos de su infancia.

Para nosotros puede ser una grata experiencia, porque en parte recorre el arroyo Borbollón, que discurre por un cauce encajonado entre empinadas laderas cubiertas de una densa vegetación en la que a penas se vé la intervención humana.

Una advertencia. La lluvia prevista para esta semana, hará que posiblemente el arroyo lleve agua, y en algunos puntos hay que vadearlo, por lo que deberemos de recuperar la antigua costumbre de echar en la mochila la práctica toallita de bidét, o en su defecto afrontar la experiencia con el peculiar estilo Pepe Cañero y Loli Puerto.

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Estoy seguro de que lo pasaremos bién
Última Edición: 7 años 1 semana antes por Manolo Rodriguez.
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