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EL PINSAPO Historia (y Il)

      A lo largo de los tiempos el Pinsapo ha sido objeto de utilización por el hombre, obteniendo de él o de su entorno productos que cubrieran sus necesidades, aunque casi siempre sin pensar en mantener el bosque en un estado que le permitiera seguir explotándolo sin menoscabar su estado. Lo que hoy llamaríamos una explotación sostenible, que aúne la produción y la permanencia en estado óptimo. Esto siempre ha sido difícil en el medio forestal y máxime en formaciones tan vulnerables como el pinsapar.

      No parece que la madera haya sido utilizada masivamente antes del siglo XIX, no era de gran calidad y su saca difícil y cara. Hay noticia de árboles adscritos a la Marina, en especial en Sierra Bermeja en los Reales de Genalguacil, siendo empleada su madera en las naves del Siglo de Oro.También fué utilizada en burladeros y tendidos de la plaza de toros de Ronda y como puntales en la construcción de la Catedral de Málaga.

      A lo largo del siglo XIX se realizan cortas legales y por tanto documentadas por lo menos en montes de propiedad Municipal, aunque hay que pensar que las furtivas fueron cuantiosas, difíciles de determinar y sólo puntualmente perseguidas.

    El uso tradicional de la madera era para viguería del caserío local y después para traviesas de ferrocarril (tramo Bobadilla-Algeciras). 

      Gran importancia tuvo el carboneo de leña de Pinsapo para alimentar hornos y alambiques de la zona. Las ramas y hojas era usadas como aislantes y protectores de los pozos de nieve.

   A éstos hay que añadir los usos folklórico-religiosos, como eran las cruces y ramilletes que se paseaban en las procesiones locales. Ofrecer un tronco de Pinsapo, lo más gordo posible, a su novia como muestra de amor, fue costumbre extendida entre los lugareños.

     Y ya recientemente, el uso de Pinsapos como árboles de Navidad tambien dejó su huella en nuestros sufridos pinsapares.

     Aunque el enemigo mayor de estos ha sido el pastoreo. Cabras y cabreros han contribuido a lo largo de la historia a la ruina de estos bosques. Las primeras, triscando brotes y plantitas de pimpollos y del matorral protector, dificultando así la regeneración natural de la arboleda. Los segundos, quemando matorral, que en muchos casos se extendia a los árboles, para obtener pastos, desprotegíendose el suelo de la erosión producida por la escorrentía de las aguas de lluvia.

    Del estado de estos bosques nos dan noticia técnicos y científicos que los visitaron y estudiaron posibles soluciones al estado depauperado que presentaban.

      El primero de ellos fue el Ingeniero Don Antonio Laynez que visitó el Pinsapar de Ronda en Julio de 1858 a petición del Ayto. a fin de ordenar aprovechamientos madereros y tratar de paliar la situación crítica por las que pasaban sus arcas.

     En su memoria Láynez habla del estado de abandono en que se encuentra el bosque con árboles en franca decadencia, puntisecos, de troncos ulcerados y copas malformadas e inútiles para la regeneración natural que era escasa o nula.

     Propone la tala de árboles viejos, en mal estado o que amenacen caída. Remover el suelo para facilitar la germinación de semillas y rejuvenecer así gradualmente el monte. 

      Don Máximo Laguna, padre de la Botánica Forestal Española, escribe: ..."el pinsapar se encuentra en un estado bastante malo, pero no desesperado; si se deslinda, se amojona y se construye en él o en su inmediación una casa donde puedan vivir dos guardas, es casi seguro que en pocos años mejorará notablemente. Otra medida podría tomarse respecto a él, verdaderamente salvadora: que el Estado lo adquiriese". En 1.933 Luis Ceballos, insigne botánico forestal, hace referencia al estado regresivo del pinsapar e insiste en señalar al pastoreo abusivo como el principal causante. 

      Esta situación empezó a cambiar en los años 50 con la eliminación del ganado, con motivo de los proyectos de repoblación forestal de los montes de Yunquera y Tolox. Es entonces cuando se empieza a notar la recuperación del pinsapar, mejorando y aumentando la regeneración del mismo.

     Se considera de gran importancia la adquisición de los montes por el Estado, primando así, su conservación sobre la extracción de productos y del pastoreo.

      En 1945 el Pinsapar de Ronda fué adquirido por el Estado, condonando la deuda que el Municipio tenía.

     En 1949 se produce un intento de compra por parte de la C.H.del Guadalquivir, del Pinsapar de Grazalema, que no se llevó a efecto hasta 1971.

      A estas actuaciones de control de la propiedad y por tanto de la gestión de estos bosques, hay que añadir la creación de la llamadas Figuras Legales de Protección, como son la declaración de Parque Natural en 1984 del Pinsapar de Grazalema y en 1989 los de la Sierra de las Nieves y Sierra Bermeja. 

    Además han sido declarados Reserva de la Biosfera, la Sierra de las Nieves y su Entorno en junio de 1995 y el Pinsapar de Grazalema en 1978, siendo la primera Reserva de la Biosfera declarada en España. 

       Todas estas medidas han propiciado que, en los últimos 50 años, unos montes sobreexplotados, con una gestión puramente extractiva y en un estado tanto natural, como forestal, regresivo, se encuentren en franca recuperación y regeneración, asegurando así la permanencia de tan singular especie en nuestro suelo.