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 EL PINSAPO Historia (I) 

     El Pinsapo no fue conocido en el mundo científico hasta 70 años después que su congénere el Abeto europeo que fué descrito y nominado por P. Miller (1691-1771) en 1768.

     Su especial localización y el aislamiento científico de España en esa época pueden explicarlo. Aunque Linneo (1707-1778) recibiera numeras muestras de plantas recolectadas en Andalucía por su discípulo y corresponsal el Barón Clas Alströmer (1736-1794), como el Ojaranzo del Aljibe, no fué así con el Pinsapo. También corresponsal de Linneo fué el científico gaditano José Celestino Mutis (1732-1808), gran botánico que dedicó todo su empeño a la Real Expedición Botánica al Nuevo Reino de Granada, hoy Colombia, aunque poco al estudio de la flora de su tierra.

      El Pinsapo es citado como Pino en numerosas Ordenanzas Municipales y documentos de deslinde de los Municipios en los que se encontraba, así como en inventarios de "árboles adscritos a la Marina".De las citas más o menos científicas hay que señalar a W. Bowles (1721-1780) que en su "Historia Natural y Geografía Física de España" lo llama Abeto aunque su cita es sólo incidental. También A. Sandalio Arias (1764-1839), Director del Jardin Botánico de Madrid y promotor de los estudios forestales en España, comenta su distribución y algunas de sus características morfológicas, deteniéndose en el llamado Pinsapo de las Siete Vigas, célebre y hermoso ejemplar que se encontraba en el camino de Ronda a Tolox, cerca del Puerto de las Ánimas.

      En este ejemplar también se fijó el valenciano Simón Rojas Clemente (1777-1827), el "moro sabio", pintoresco personaje de vida aventurera y polifacéticos saberes, entre ellos, botánica y agronomía. Recorre Andalucía en los años de la Guerra de la Independencia, por encargo de la Corona, para examinar los vegetales del Reino de Granada. Menciona el Pinsapo como un Abeto, aunque solo hace referencias a su aspecto y porte, recordándole curiosamente al Ciprés. Algo más detallada es su descripción del Pinsapo en sus Adiciones a la "Agricultura General" de Gabriel Alonso de Herrera, que en 1818 reedita la Real Sociedad Económica Matritense con prólogo del mismo Clemente.

    Hay que esperar hasta 1838 cuando Pierre Édmond Boissier (1810-1885) lo diera a conocer al mundo científico, dotándolo de descripción, dibujos y nombre válido.Este botánico de Ginebra, guiado seguramente por ese gusto por lo exótico propio del romanticismo, realizó en 1837 un viaje por el sur de España que tuvo como resultado importantes aportaciones al conocimiento de una flora poco conocida y que publicó en su renombrado: "Voyage botanique dans le midi de l´Éspagne pendant l´année 1837 ".

      Ese año de 1837 llega Boissier a Málaga, contactando con Félix Hänseler (1767-1841) farmacéutico y botánico de origen alemán quien con su discípulo Pablo Prolongo (1806-1885), realizan herborizaciones en la zona. Es en el herbario de Hänseler donde Boissier vió por primera vez ramillos de Pinsapo que relacionó con su bien conocido Abeto blanco, aunque la disposición de las hojas alrededor del ramillo, su grosor y color eran distintas a las de éste. Necesitaba ver las piñas.

      En mayo de 1837 ve Boissier el Pinsapo por primera vez en la Sierra Bermeja de Estepona, pero sin piñas cosa lógica en esa época del año. Hasta finales de septiembre no logra su empeño, en visita a la Sierra de las Nieves con Hänseler y Prolongo. Entonces, con gran emoción y alegría, ve las piñas y puede certificar que está ante un verdadero Abeto, aunque distinto al europeo..."por la brevedad y disposición de las hojas y por las escamas de las brácteas de los frutos, más largas y no más cortas que las escamas del carpelo". 

     Un año despues, en 1838,  Boissier publica en Ginebra la descripción y dibujos del Pinsapo, dotándolo de nombre científico válido por ser el primero publicado. El Pinsapo entra, de la mano de Boissier, a formar parte de Corpus Taxonómico Botánico, dentro de la familia de las Pináceas, del género Abies, manteniendo Boissier para la especie el nombre vernáculo, siendo por tanto el nombre científico:  "Abies pinsapo. Boiss". Quedando registrada esta singular especie en nuestras Floras Española y Andaluza como su único endemismo arbóreo.