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2010-01-30 EL TORRECILLA NEVADO

8ª RUTA INVERNAL SIERRA DE LAS NIEVES. SABADO 30 DE ENERO DE 2010.: 

 DEL CORTIJO DE QUEJIGALES AL PICO TORRECILLA POR LA CAÑADA DE LAS ANIMAS.   

 

     Tras las intensas lluvias del mes de Diciembre y de principios de Enero que terminan con nevadas el lunes 25 y martes 26 en la Sierra de las Nieves, el tiempo parece que se estabiliza, con lo que decido convocar para ese sábado la 8ª ruta invernal Quejigales-Torrecilla. El miércoles me pongo en contacto con Rafa Flores el presidente de nuestro club amigo Pasos Largos y me dice que el carril a Quejigales está cortado a la altura del enlace con el carril a Tolox y que antes de iniciar la ruta me informe de su estado en los teléfonos de la oficina del parque.

      A las siete treinta de la mañana, diez batolitos nos damos cita a las puertas de Hytasa: Pepe Suárez y Ana, Cristina y Karl, Lola de Sada, Andrea, Manolo Espejo, Manolo Yanes, Manolo García y un servidor. Otro vehículo ocupado por Manolo “el Alemán”, Ramón, Antonio y Jerónimo se dirige directamente a nuestro lugar de desayuno habitual en las ventas que hay en Algodonales.

       Sobre las 8:30 llegamos al punto de desayuno y damos cuenta de los molletes que untados de buenas viandas nos insuflan el punto de energía que necesitaremos para nuestro reto del día. Desde la puerta del establecimiento vemos cómo la sierra del Pinar tiene acumulada nieve en sus cumbres norteñas, lo que nos alegra pues es lo que vamos buscando en esta excursión. La niebla se va levantando con los primeros rayos de sol y lame las siluetas de los picos Lagarín y las Grajas de El Gastor.

     Ya desayunados partimos hacia Ronda y ya desde la carretera que va a San Pedro de Alcántara vemos cómo las cumbres de la Sierra de las Nieves aparecen cubiertas de un gran manto blanco. El día está despejado y el sol brilla con fuerza. Cogemos el carril de Quejigales y vemos cómo el Torrecilla presenta una espesa capa blanca.

    El aparcamiento de Quejigales está casi al completo cuando llegamos y los guardas forestales están ordenando el parking que está embarrado en parte. Son las 10:30 de la mañana. Nos colocamos nuestras prendas de abrigo y polainas y partimos a las 10:45. Una pareja irlandesa que no conoce el camino se une a nosotros, con lo que somos 16 los componentes de este variopinto grupo.

     De camino visitamos la choza del guarda Frasquito que ha sido reconstruida parcialmente por el grupo de voluntarios de la Sierra de las Nieves. Pasamos una hermosa charca y ya aparece todo el suelo nevado. Cruzamos la parte baja de la Cañada de Enmedio y numerosos arroyos producto del deshielo. Llegamos a la zona de los Coloraillos, desde donde obtenemos, al oriente, una bonita vista del peñón de Ronda y del cortijo a sus faldas. Hacia el norte la desforestada Sierra Hidalga.

     Tras algunas dificultades para encontrar el inicio de la senda de la Cañada de las Animas debido a la gran cantidad de nieve acumulada, iniciamos su ascensión. Pasamos bajo grandes pinsapos, los más grandes de la serranía.

     La cañada de las Animas presenta un aspecto espectacular. En algunos puntos la nieve nos llega muy por encima de las rodillas. Los pinsapos están blancos. Todo es blancura. Emocionados ante tal maravilla nuestras cámaras intentan, de modo infructuoso al igual que mis torpes palabras, atrapar el espectáculo que se presenta ante nuestros ojos. 

       Conforme vamos subiendo la acumulación de nieve es mayor. Llegamos al límite del pinsapar y la senda que hemos elegido se aleja de la tradicional por el lado izquierdo de la cañada, lo que posiblemente nos evita quedarnos atascados en la parte alta de la cañada. Salimos a campo abierto. El sol enfrente y en lo alto hace brillar la blanca nieve. Debajo el verde del pinsapar. Todavía lejos y arriba el puerto al cual nos dirigimos. Con gran esfuerzo vamos ascendiendo hundiéndonos a veces en la nieve hasta la rodilla. La pendiente es importante. Por fin, cada uno a su ritmo llegamos arriba en una estirada fila india. El paisaje es espectacular: los quejigos están brisados. El viento es del norte y viene muy frío. Descendemos hacia la zona donde está un pozo de nieve reconstruido, buscando un poco de refugio. De ahí tomamos el camino que se dirige al Torrecilla y que es surcado por gran número de montañeros que han ascendido por la cañada del Cuerno. Son las 13:30 horas.  

                El camino se suaviza y tenemos las primeras vistas a Sierra Nevada que presenta un magnífico aspecto con gran cantidad de nieve acumulada.

           Llegamos al Pilar de Tolox y vemos la ladera del Torrecilla con gran cantidad de nieve acumulada. Son las 14:30 y tras un breve refrigerio acometemos la subida. Algunos compañeros deciden quedarse a comer allí y esperar nuestra bajada.

          Acometemos los 300 metros de desnivel que nos quedan.    La ascensión es complicada. Resbalamos continuamente. La nieve está muy suelta. Pero poco a poco, casi metro a metro, vamos subiendo cada cual a su ritmo. Cerca de la cima el viento norte ha acumulado la nieve de tal forma que subimos por un estrecho pasillo de nieve de algo más de dos metros de altura.

     El viento es intenso y el frío también. Llegamos arriba y la sensación es de satisfacción es increíble. Hemos logrado nuestro objetivo. Las vistas son espectaculares y recompensan sobremanera el esfuerzo de la subida. Hacia el norte está la Sierra del Terril, punto más alto de la provincia de Sevilla. Debajo nuestro todo el macizo nevado de la Sierra de las Nieves que hemos atravesado con el peñón de los Enamorados al fondo y la Alcazaba en primer plano. Al noreste las cimas de las sierras subbéticas cordobesas. Al Este en primer plano las sierras de Prieta y Cabrilla, con el pueblo de Yunquera, Alozaina y parte de Tolox. La bahía de Málaga y la costa también aparecen cercanas. En lontananza Sierra Nevada, espectacular con su espesa capa de nieve y más cerca las Sierras de Tejeda y Almijara donde se distingue la nevada Maroma. Al sur la sierra Blanca de Marbella y al Suroeste las Sierras Real y Bermeja con el Peñón de Gibraltar y la bahía de Algeciras al fondo y una pequeña porción de las costas africanas con los barcos cruzando el estrecho. De Oeste a Noroeste las nevadas cumbres de los cerros Abanto y Alcojona con el Pinsapar de la Nava por debajo, seguido de los pueblos del valle del Genal y muy al fondo el radar de Alcalá de los Gazules con los picos del Aljibe y el Picacho, las cumbres más elevadas del parque Natural de los Alcornocales. Por fin al noroeste destacan las cumbres de la Sierra de los Pinos y el Torreón, punto más alto de la provincia de Cádiz, en el Parque Natural de la Sierra de Grazalema.

       Nos aposentamos en la ladera sur, protegidos del viento norte y tomamos un pequeño refrigerio, y nunca mejor dicho. Once de los dieciséis compañeros hemos conseguido hacer cumbre. Cristina, Karl, Andrea, Antonio, Jerónimo, Manolo García, Manolo Espejo, Pepe Segura y Ana, Will y un servidor. Destacar la proeza de nuestro amigo irlandés Will que a sus casi 70 años consiguió hacer cima y la “sabiduría” montañera de nuestro querido Manolo Espejo en la dosificación de sus fuerzas. Nos hacemos las últimas fotos y emprendemos el descenso. Son las 16 horas. La bajada cada cual la hace como puede. Se suceden las caídas pero sin consecuencias porque la nieve las amortigua. Los estilos son variados, Hay quien “esquía”, también el que baja corriendo hasta que resbala y cae, el que baja “de culo”… para solaz y disfrute de los compañeros que se han quedado en el Pilar de Tolox, que contemplan divertidos nuestras torpes progresiones.

     Tras una pequeña subida nos reagrupamos en el mencionado Pilar y emprendemos rápidamente la vuelta. Es tarde y las sombras se van alargando sobre la sierra. Somos casi los últimos. Vamos en fila india y tras pasar por el pozo de Nieve nos dirigimos al Puerto de los Pilones. La sierra está toda para nosotros. Resguardados del viento contemplamos en nuestro avance cómo los últimos rayos de sol ponen tonos rosáceos en las laderas del Torrecilla que acabamos de abandonar. Es el silencio de la montaña que solo enturbian nuestros pasos y el canto de algún pajarillo. Will pronuncia una acertada frase en inglés que nos resume el momento: “HOW GOOD IT´S TO BE ALIVE”¡¡ (qué bueno es estar vivo). Avanzamos ininterrumpídamente hasta llegar al puerto de Pilones.

     Son las 19 horas. El sol se ha puesto sobre un mar de nubes que entra a nuestro pies por el noroeste en dirección a la costa. Dado lo avanzado de la tarde decidimos tomar la pista forestal en vez de la cañada del Cuerno como estaba previsto. Durante la bajada se nos hace de noche. Aparecen varios frontales que ayudan a ver el camino que al final está helado, lo que provoca algún costalazo sin consecuencias. Así arribamos pasadas las 20 horas al cortijo de Quejigales, donde nos esperan nuestros vehículos. Nos despedimos de la simpática pareja irlandesa que nos ha acompañado hasta el final y emprendemos el camino de vuelta.

    Hacemos una pequeña parada en una venta de Algodonales donde reponemos fuerzas y llegamos a Sevilla pasadas las 22:30 horas. Ha sido una jornada inolvidable. Gracias a los que la habéis hecho posible.

   Luis A. García.