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2008-10-04 PIEDRA MAGINA

4-Octubre-2008 Piedra Mágina (Jaén) 

El viernes 4 de octubre partimos desde Santa justa a las 3:30 h. Manolo Espejo, Luís y un servidor para recoger en Ecija a nuestro compañero Pepe Cuenca desde donde nos dirigimos a Huelma que seria nuestro lugar de pernoctación

 

            El camino se nos hizo corto en animada conversación, aderezada con los buenos golpes de humor y ocurrencias de Manolo Espejo.

 

            Tras llegar a Huelma a las 8:30 localizamos un hostal  donde pasar la noche y seguidamente salimos a degustar los ricos productos de la zona.

 

            Al día siguiente llegaron Juan Cámara y nuestras compañeras de Granada  Cristina y Roció que se encontraron con nosotros en el bar del hostal desde donde partimos a las 9:00 en dirección de la pista de Piedra Mágina.

 

            Ya en la pista contactamos con un amable lugareño que nos fue dando información de los senderos por donde atajar y acceder a magnificas vistas.

 

            Iniciamos tranquilamente el ascenso a piedra Mágina y  mientras Pepe, Juan, Cristina y Roció subían por la pista, Manolo Espejo y Luís siguiendo las indicaciones del agricultor de la zona rastrearon hasta conseguir encontrar el primer sendero por donde subimos.

 

            Desde un comienzo el lugar era mágico, un espeso bosque mediterráneo lleno de vida se nos presentaba  ante nosotros, colmaban nuestros sentidos de olor a tomillo, salvia y romero mientras los verdes y ocres de encinas, pinos, sabinas y enebros deleitaban nuestra vista.

 

Zigzagueamos por la fuerte pendiente del primer monte y pasamos por las piedras gemelas que nos indico el campesino para nuevamente continuar subiendo hasta llegar a lo mas alto del monte donde pudimos contemplar una de las mejores vistas del día, ella sola merecía la pena de hacer tan largo viaje, se presentaba ante nosotros un cortado de roca kárstica sorprendentemente cubierta de vegetación lo que la dotaba de una gran belleza.

 

Encontramos en la cima un cercado seguramente reserva de plantas endémicas en grave peligro de extinción.

 

Continuamos subiendo hasta encontrarnos con nuestros compañeros y proseguir todos juntos por la pista ya mas relajados pues era un tramo más llano lo que nos permitió disfrutar de la vegetación gracias a las explicaciones de Cristina, nuestra botánica de la ruta.

 

Llegamos a un pequeño valle en el que se encontraba unos establos de alta montaña donde nuevamente nos dividimos Pepe, Juan, Cristina y Roció para rodear los establos y proseguir la pista en dirección Sur-Este donde pudieron ver espléndidos ejemplares de cabra montes, mientras que Luís, Manolo Espejo y yo atajamos la ruta por un estrecho, pedregoso y difuminado sendero.

 

Poco mas tarde, nos reunimos los siete en la pista antes de llegar a la cancela que nos abría paso al sendero en dirección noroeste.

 

Este ultimo tramo mas escarpado, nos obligo a aminorar la marcha y agrupándonos varias veces dirigidos por Luís que estaba pendiente del grupo en su conjunto mientras Manolo Espejo se preocupaba de no dejar desatendido a los compañeros que fuéramos quedando rezagados consiguiendo culminar todos con éxito el ascenso y poder disfrutar en la cumbre de unas magnificas vistas de las sierras colindantes con la colosal Sierra Nevada al fondo por encima de las nubes.

 

Aprovechamos el magnifico lugar de Piedra Mágina y que el tiempo era bueno y soleado para tomarnos nuestros merecidos bocadillos y cantarle a la madre de Pepe Cuenca Cumple año Feliz.

 

Recuperadas las fuerzas iniciamos el descenso por la cara más al norte en dirección sur, un terreno abrupto y de fuerte pendiente en el que Luís y Pepe intentaron el ascenso a la Piedra Miramundo cosa que no les fue posible debido a unos cortados que les impidieron el paso.

El regreso por la pista por donde habíamos venido, siguió con las animadas charlas que en todo momento mantuvimos y todavía pudimos formar dos grupos para bajar unos por la pista y otros por el sendero en busca de los bellos paisajes que tanto nos habían gustado, antes de llegar a los coches para nuestro regreso.   

 

Manolo García